Aunque en junio próximo se cumplen 10 años de su muerte, dudamos que Michael Jackson pueda tener algo de descanso. No es que seamos muy religiosos, pero si existe un infierno seguro está ahí deleitando a los presentes con alguno de sus éxitos.

 

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Y es que luego de las acusaciones en su contra por abuso sexual a niños menores en el recién estrenado documental “Leaving Neverland”, ya no sabemos qué da más miedo: el Ayuwoki o las historias que cuentan del cantante.

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Fue en 1993 cuando Jackson fue inculpado por primera vez de pedofilia, y a pesar de que su estatus como estrella máxima del pop no volvió a ser el mismo —y estamos seguros que fue la razón por la cual Macaulay Culkin se volvió medio loco—, a la justicia se le hizo un poquito tarde.

Es hasta la llegada del documental de HBO, 26 años más tarde, cuando los supuestos crímenes del cantante comienzan a tener un impacto negativo real en su carrera.

 

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Los testimonios de James Safechuck y Wade Robson, quienes acusan al Rey del blanqueamiento químico y aficionado a dormir con niños Pop y protagonizan el documental, han traído consecuencias fatales a la percepción de los hechos que muchos medios y fanáticos se negaron a ver cuando Jackson aún podía aventarse un moonwalk.

 

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Entre que son peras o manzanas, estaciones de radio alrededor del mundo ya dejaron de transmitir su música, y recién nos enteramos que los creadores de Los Simpson decidieron sacar de la programación el capítulo “Stark raving dad”, para el que Michael Jackson prestó su voz.

Gracias a su participación en el episodio de la tercera temporada, transmitido en 1991 —sintiéndonos viejos en 3,2,1…—, éste se convirtió en uno de los favoritos del público.

 

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En su momento creímos que la imagen caricaturizada nada tenía que ver con el cantante, pues interpreta a un paciente de institución psiquiátrica —que le hubiera venido bien en la vida real— donde conoce a Homero y afirma ser el mismísimo Michael Jackson en persona, ¡hasta le enseña a hacer moonwalk!

Aunque cero se parecen físicamente, después de tanta locura la trama no parece tan descabellada.

En honor al capítulo caído —que nos pega justo en el cora de niños noventeros y nos recuerda que no está chido idolatrar pedófilos—, enlistamos algunos de los capítulos de caricaturas que gracias a su irreverencia y temática poco apropiada, dudamos que alguna vez vuelvan a ver la luz de la televisión:

 

La borrachera de los Tiny Toons

En el episodio llamado “A beer” los personajes Buster, Hamton y Plucky deciden tomarse una cervecita bien fría para servir de ejemplo y mostrar los negativos efectos del alcohol, por lo que terminan borrachos y con una actitud irresponsable. Luego de robar un auto sufren un accidente automovilístico donde los tres mueren. ¡Vaya manera tan explícita de crear conciencia en los niños!

El p*nche laboratorio de Dexter

“Rude Removal” narra cómo, para intentar acabar con la odiosa personalidad y malos modales de su hermana Dee Dee, Dexter decide hacer una máquina que elimina dichas características de una persona. Como es costumbre para el pequeño científico, su plan falla y se crea una versión ultra grosera de los hermanos. Claro, porque una caricatura atascada de insultos explícitos es el mejor ejemplo para los problemas de actitud en los  chavitos.

 

Peppa Pig y la araña asesina

Estamos seguros que los creadores de esta caricatura nunca pensaron que el capítulo “Mister skinnylegs” sería retirado de la televisión. En cualquier otra parte del mundo es lo más normal incentivar el respeto a cualquier ser vivo, incluidos los insectos, pero no… en Australia no. El episodio muestra la relación de amistad entre George y una pequeña arañita, un ejemplo considerablemente peligroso —por no decir mortal— para los niños australianos, debido a que en este país existen miles de tipos de arañas con veneno letal y pues no compañerito, esa araña no es tu amiga.

Heil Pato Donald

Yéndonos atrás en el tiempo, era muy común que las caricaturas mostraran signos de racismo como algo normal. Disney no era la excepción y como ejemplo este ‘bonito’ corto donde el Pato Donald trabaja dentro del régimen nazi. En el cortometraje animado, el personaje sueña que forma parte de las filas del ejército de Adolf Hitler, donde es explotado para trabajar sin parar. Ahora es más que obvio que después de escuchar en repetidas ocasiones “Heil Hitler!”, el saludo fascista por excelencia, esta animación no tenía mucho futuro al aire.

 

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