La fecha clave en el calendario de los aspirantes independientes a la presidencia de México por fin llegó.

Y es que la noche del 19 de febrero terminó el plazo para que aquellos que buscan la presidencia por la vía independiente presentaran las poco más de 800 mil firmas de ciudadanos que respalden su candidatura.

De los 50 aspirantes, sólo tres podrían concretar posibilidad de ver su nombre en la boleta el próximo 1 de julio.

Jaime Rodríguez Calderón, Margarita Zavala y Armando Ríos Piter dieron el primer paso para llegar a la boleta presidencial, al sobrepasar el 100 por ciento de las 866 mil 493 firmas que la ley exige.

En 2012, cuando el Congreso planteó y aprobó las candidaturas independientes, la opinión pública pensó que el país iba a dar un paso hacia una nueva era en la vida política del país.

Por primera vez en nuestra historia reciente no se necesitaba de los partidos políticos para acceder al poder… o eso parecía.

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Que estos tres personajes, que hasta hace muy poco tiempo pertenecían a los partidos políticos más grandes de México, son los únicos que están consiguiendo los requisitos para tener un lugar en la carrera presidencial, pone en duda el objetivo final de la reforma política: dar acceso a los ciudadanos a los puestos de elección popular.

Ya sea por falta de apoyo al interior de sus partidos, la negativa para acceder a puestos importantes o el momento político, lo cierto es que Margarita, «El Bronco» y el Jaguar difícilmente son identificados como ciudadanos independientes del sistema de partidos.

Así, en los reflectores tenemos a un ex priísta, una ex panista y un ex perredista que buscan llegar a la boleta electoral como parte de una especie de obra de teatro «independiente» alejada de los deseos de la sociedad.

Margarita: La panista independiente y el conflicto de interés

Margarita Zavala salió del PAN en octubre de 2017.

En aquel momento culpó a la cerrazón del actual candidato presidencial Ricardo Anaya para abrir el proceso de selección de quien sería el abanderado panista en 2018.

«Renuncio al PAN por las razones expuestas y porque la ley me obliga a hacerlo, antes de conocer la forma como se decidirá la candidatura de Acción Nacional o la del llamado Frente», dijo Zavala del Campo.

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Con esa maniobra reconoció que su ambición por buscar la candidatura estaba atada a una salida a tiempo de su partido para entrar en el tiempo legal que le permitiera inscribirse como independiente.

«De no hacerlo quedaría impedida para participar en la contienda electoral”.

El fracaso en su intento de hacerse del control del partido, una estrategia apoyada desde las sombras por Felipe Calderón, su esposo y ex presidente de la república, nos dice que Zavala no tuvo otra salida más que tratar de construir, desde el «independentismo», una agenda de derecha visiblemente similar a la impulsada por el PAN.

el pasado partidista de los presidenciables independientes
Margarita Zavala, independiente desde el panismo.

Muchos señalaron que Margarita estaba optando por un pragmatismo puro y llano, en lugar de construir un interés genuino por ciudadanizar la política nacional.

«¿Qué dijo la señorita Margarita Zavala hace dos años? ‘Yo voy a ir a la boleta electoral dentro de Acción Nacional o fuera del partido’. ¡Lo dijo!, y era militante de un partido. ¿No es ese un conflicto de interés?» preguntó Diego Fernández de Cevallos, una de las figuras emblemáticas del PAN, durante una entrevista con el semanario Proceso donde habla de las aspiraciones de Zavala.

«Muchos están embrutecidos por esa droga que es la política, la mayoría toma sus decisiones en función de su interés personal».

«El Bronco»: mismas técnicas, mejores resultados 

Desparpajado, populista y populachero.

Jaime Rodriguez fue militante del PRI por poco más de 30 años, pero cuando le fue negada la candidatura del partido decidió tomar las riendas de su vida política y pelear por ser gobernador de Nuevo León.

Cinco meses después, «El Bronco» se convertiría en el primer candidato independiente en ganar una gubernatura en la historia de México. Quedó al frente de un estado donde la inseguridad y el declive económico impulsaron un cambio en los colores, pero tal vez no en el fondo.

Su victoria llegó como disrupción en el escenario nacional.

el pasado partidista de los presidenciables independientes
El Bronco, populismo efectivo.

Lo que parecía imposible lo logró con una brillante campaña de márketing y mucho, pero mucho dinero. Frases sin fondo, como «les hablo a las madres que trabajan” y “a los estudiantes que no pueden ir a la escuela”, y otras traídas desde el imaginario colectivo dejaron claro que ser independiente no significa tener sustancia.

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¿Qué diferencia a un independiente como «El Bronco» cuando utiliza mensajes como “Si ya estás hasta el tronco, vota por el Bronco”? ¿Es uno de «esos prietos ya no aprietan», como dijo el presidente del PRI retomando una acusación suya contra Morena?

La trivialización de la política, en combinación con un sentimiento de enojo legítimamente emanado desde la sociedad, es uno de los puntos clave para entender cómo es que los independientes, a pesar del nombre, repiten y solidifican los mismos vicios del partidismo.

El chapulín que se convirtió en Jaguar

Otra de las características que están marcando a los candidatos independientes y su percepción ante la sociedad es que podría parecer que buscan el poder a pesar de todo.

En el caso de Armando Ríos Piter, la crítica gira en torno a sus cambios de camiseta radicales ante la realidad política que se le presenta.

Ríos Piter, egresado de derecho por la UNAM y con una maestría en la Universidad de Georgetown, Estados Unidos, es sin duda el mejor preparado de la triada independiente que posiblemente veremos en la boleta electoral este verano.

Sin embargo, eso no garantizó que no repitiera uno de los problemas más comunes del sistema político mexicano: el de la chapulinería, es decir, la acción de cambiar de partido indiscriminadamente, sacrificando la ideología y cambiando el arraigo por el pragmatismo.

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Y es que al inicio de su carrera política, en 1997 y hasta finales del año 2000, Ríos Piter fue un funcionario público, en el marco de la administración federal del priísta Ernesto Zedillo. Durante sus tres años cercano al priísmo trabajo en el Infonavit y en la Secretaría de Hacienda.

Luego, con la victoria del panista Vicente Fox en la presidencia, Ríos Piter se acercó al nuevo gobierno conservador para volverse subsecretario de Estado.

Sin embargo, sólo cinco años después, en 2005, el joven Jaguar volvería a dar un giro, esta vez de 180 grados, para comenzar a militar en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en ese momento considerado de izquierda radical.

10 años después renunciaría al PRD para comenzar su camino como candidato presidencial independiente. En 20 años el jaguar pasó por las tres principales fuerzas políticas de México (PRI-PAN-PRD).

el pasado partidista de los presidenciables independientes
Ríos Piter, pragmatismo cambiante.

Ahora, a las puertas de la elección presidencial habría que preguntarle, ¿qué ideología tiene tomando en cuenta su largo recorrido por el partidismo mexicano?

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