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De muerte, derechos y libertad: México y su comunidad LGBTTTI+
Derechos Humanos
Aunque en los últimos años la comunidad LGBTTTI+ mexicana ha conseguido el reconocimiento de algunos derechos fundamentales, activistas urgen a un discurso disidente 28-junio-2018

Hoy es el Día Mundial de la Diversidad Sexual. En los últimos años en México ha habido algunos avances en materia de derechos en este ámbito como el matrimonio igualitario, sin embargo, gran parte de las conquistas parecen concentrarse únicamente en la Ciudad de México.

Fuera de la capital, que centraliza recursos, información e instituciones, el país entero tiene temas urgentes como crímenes de odio hacia la comunidad LGBTTTI+, el combate contra el sida y derechos laborales y de salud.

Foto de Ilsa.

“Las personas trans están muriendo por falta de apoyo en muchos niveles”

Ilsa Aguilar Bautista es socióloga, tiene 28 años y es de Querétaro. Ella es una mujer transexual quien, a partir de los 17 años y de su diagnóstico de VIH, empezó a involucrarse en el activismo desde el arte y, posteriormente, desde la academia.

Actualmente, Ilsa estudia una maestría en Estudios Culturales en el Colegio de la Frontera Norte hace un trabajo cruzado entre la lucha de la clase social y género.

Ella hace visibles los problemas a los que se enfrentan muchas personas trans debido a la discriminación y el desconocimiento de las instituciones en todo el país, excepto en la Ciudad de México.

“Si una persona transgénero, transexual no tiene homologados sus documentos con su identidad legal, en las salas de espera en las clínicas, en situaciones críticas donde tienen que ser hospitalizadas [no la van a atender]… Además, el Seguro Popular no cubre gastos de hospitalización. Están muriendo por falta de apoyo en muchos niveles”.

Ilsa señala que conseguir un acta de reasignación para la concordancia sexogenérica —esto es, un acta de nacimiento que refleje el cambio de nombre y género— que en la Ciudad de México normalmente tiene un costo de mil 500 pesos y se puede realizar hasta en diez días, en otros estados, como Querétaro, es mucho más tardado, ya que se tiene que recurrir a juicio para lograrlo.

Para ella, el hecho de problematizar la situación actual del orgullo LGBT es fundamental para lograr más conquistas sociales. “¿Cuál orgullo? Hay que poner en cuestión el orgullo mercantilizado. Orgullo es permanecer en una comunidad de lucha, de resistencia intergeneracional”.

“La lucha que abanderan las generaciones más jóvenes está marcada por agendas de las empresas; es preocupante”.

Ilsa estudia las dificultades de una persona trans en espacios laborales, desde problemas de acceso al empleo o trabajo sumamente precarizados. Este tema le interesa ya que “el trabajo configura la misma transición: si tienes acceso a recursos económicos, seguramente accederás a una transición con personal médico o pagarte en un psicólogo”.

Finalmente, para Ilsa es necesario hacer grupos más inclusivos dentro de la comunidad trans: “Si no dejamos entrar a los espacios de activismo a más personas, nos estamos privando de interactuar con saberes diferentes”.

VIH y derechos de salud 

Miguel Corral es originario de Tijuana y tiene 35 años. Es psicólogo social por la Universidad de Buenos Aires, maestro en Estudios Culturales por el Colegio de la Frontera Norte y estudia el doctorado en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.

Es copresidente del Comité Binacional San Diego/Tijuana VIH, SIDA e ITS y es desde ahí que encuentra una gran laguna en cuanto a los programas estatales para brindar atención y servicios médicos a portadores de VIH, sobre todo hombres gays y mujeres transexuales.

“En los estados pareciera que sí hay una desconexión en el centro”.

“Los programas estatales de VIH no son tan fuertes y siguen sin atender a la población que lo necesita. Solicitamos, a través de transparencia en BC, acceso a los informes de 2017, al programa de VIH del estado, y el plan de trabajo.

“[Nos entregaron] un documento de cinco páginas con estadísticas mundiales, nacionales de 2008 a 2014, dos objetivos y una meta. Un documento totalmente desarticulado, ni pies ni cabeza. Quienes están al frente en los programas de VIH no tienen los elementos necesarios para enfrentar una epidemia en un estado tan problemático”.

Foto de Ilsa.

Su trabajo se desarrolla en un contexto muy complejo por el alto número de población flotante de la ciudad, de deportados, migrantes y con un alto índice de personas que se inyectan drogas.

Muchas de estas personas ni siquiera tienen documentos de identidad, lo que provoca que ni siquiera sean contabilizados por los indicadores de los programas estatales y que no puedan acercarse a las instituciones.

El problema es que las instituciones, afirma, dicen que “‘El cien por ciento de personas con VIH en el estado tienen acceso a la atención que necesitan’. No es así, lo que podrían decir es que posiblemente el cien por ciento ciento de las personas que tienen acceso a servicios de salud en Baja California y que tienen VIH están siendo atendidas”.

El último reporte del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y SIDA (Censida) del año 2017, en Baja California hay 11 mil 152 personas que viven con VIH y sida.

Según refiere Miguel, los más afectados son hombres gays jóvenes y mujeres transexuales.

“[El índice] es muy alto, es desproporcionado en relación a lo que se supone que debería estar pasando en términos de las metas que México ha asumido a nivel global, como las metas de ONUSIDA”.

La meta del Comité Binacional es “recopilar información de cuántas personas atendemos, cuántas pueden inscribirse, cuántos reciben atención; nuestra meta es poder tener la información necesaria para ofrecer una contrarrespuesta mucho más efectiva”.

Por una diversidad más crítica

Cecilia Garibi es de León, Guanajuato y estudió la Maestría en Estudios de Género en el Colmex. Se especializa en temas alrededor del VIH y trabaja por meter al feminismo en el movimiento de diversidad sexual. Vive en San Miguel de Allende y forma parte del Colectivo 41.

Ella afirma que además de la desigualdad de género, hay otras a las que debemos prestar atención. “Más allá de la desigualdad entre hombres y mujeres hay otras desigualdades [como la que existe] entre la hetersoxecualidad y la homosexalidad”.

“Me doy cuenta de la necesidad de que metamos el género y el feminismo al tema del VIH, hay que ser más críticos de qué significa la diversidad”.

 

“Hay sentimientos agridulces con esta marcha [del orgullo LGBT]: que haya tanta gente que haya asistido, que cada vez más escuchamos cierta tolerancia, respeto y aliados pero no podemos simplemente abandonar la idea de que todo está listo. […] No se puede quedar en banderitas de arcoíris. Hay que seguir luchando contra los crímenes de odio y por instituciones públicas y privadas eliminen la discriminación”.

Según Cecilia, desde luego que es importante el matrimonio igualitario porque es la vía por medio de la cual muchas personas pueden acceder a los servicios de salud, pero para ella hay otros temas más urgentes como detener los crímenes de odio. Afirma que es necesaria una agenda disidente, que abarque derechos laborales y de salud.

“El feminismo es una herramienta que nos permite analizar todas las desigualdades, no solo las de las mujeres”.

“Ojalá que como la marcha gay, así sea la del aborto. Que estén los compañeros gays, trans, lesbianas ahí acompañando esta lucha, porque todas se conectan.

“Metamos al feminismo en momentos en que el capitalismo rosa es muy fuerte y eso hace que se pierda el sentido de la conciencia y de la lucha que hace falta y de la que tenemos que hablar más”.

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