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Los problemas que amenazan a las mujeres que se empoderan económicamente
A pesar de que trabajan y buscan empoderarse económicamente, las mujeres siguen rezagadas en comparación con los hombres: por marginación, falta de oportunidades y otros rasgos, apunta un estudio 08-febrero-2018

Han pasado décadas de transformaciones, pero el rol social que se le ha impuesto a la mujer aún impacta en su empoderamiento económico.

Muchas de quienes pertenecen al mercado laboral mexicano cumplen con una doble jornada al llegar a sus casas, pues se ocupan el cuidado de sus hijos y la atención a su hogar, y a la vez eso repercute en el tipo de puestos que obtienen. La afirmación la hace Eréndira Cruzvillegas Fuentes, cuarta visitadora general de la CNDH.

Lo que Eréndira intenta explicar es por qué, a pesar de que existen más del 50 por ciento de mujeres trabajando en el sector público, por ejemplo, los puestos a los que ellas acceden aún se encuentran limitados dentro de la pirámide organizacional de una empresa o institución.

El punto que abarca Eréndira es el mismo del cual habla Leticia Gasca, directora ejecutiva del Instituto del Fracaso.

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“Culturalmente las mujeres hemos estado a cargo de los grupos más vulnerables de la sociedad, es decir, los niños, los ancianos y los enfermos. A nosotras se nos ha envuelto socialmente en ese rol, mientras que al hombre se le ve como un proveedor”, afirma Leticia.

A lo anterior se le llama economía del cuidado, continúa, y es la razón principal por la cual las mujeres fracasan al decidir iniciar un negocio.

Un rezago histórico

Datos del Inegi apuntan que desde 1990 las mujeres son quienes han conformado a la población con mayor rezago educativo.

El Estado de México y la Ciudad de México son las entidades con mayor número de población en el país y en ambas hay más mujeres que hombres. En estas dos entidades fue donde se realizó el estudio Emprendedoras de bajos ingresos: fracaso y empoderamiento, que lideró Leticia Gasca.

Para lograrlo, su equipo y el de Pro Mujer se lanzaron a las zonas más marginales de las ciudades y “literalmente fueron casa por casa preguntando a las mujeres si en alguna ocasión habían iniciado un negocio”, comenta la especialista.

“La complejidad en el fracaso de mujeres emprendedoras está relacionada con la marginación, con la falta de oportunidades sociales y la inaccesibilidad de bienes o servicios”, se lee en el informe.

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Después de entrevistar a más de 190 mujeres, el estudio encontró que el 88 por ciento de los negocios que emprendieron ellas no fue una empresa que constituyeran de manera legal; además, el principal giro fue el de comercio, seguido de la venta de comida.

Más de la mitad de estas mujeres emprendió su negocio con ahorros propios, el 26 por ciento estuvo apoyada por su familia y muy pocas lo hicieron con dinero obtenido a través de préstamos bancarios o microfinanciamiento.

De hecho, el 44 por ciento de estos negocios son itinerantes, el 28 por ciento se montan en sitios rentados y el 27 por ciento restante opera en lugares propios.

Del total de encuestadas, el 80 por ciento tiene hijos, el 35 por ciento cuenta con preparatoria terminada, y el 25 por ciento estudia la universidad.

desafios de mujeres empoderadas economicamente

Cartel promocional del estudio que analiza los desafíos a los que se enfrentan las mujeres que buscan independencia económica mediante la constitución de empresas.

La desigualdad: factor clave

A decir de Leticia Gasca, la diferencia que existe entre este sector de la población y las mujeres de algún estrato económico mejor es que estas últimas pueden pagar el sueldo de alguien que cuide de sus hijos mientras ellas trabajan.

Además, aunque no se identificó que estas mujeres decidieran emprender ante la falta de empleos fijos, justo la flexibilidad de horarios fue un factor importante para animarse a crear sus negocios.Esto porque un modelo flexible les permite cuidar a sus hijos mientras generan ingresos.

El consejo que Leticia les da a las mujeres que quieren emprender un negocio en el corto plazo es “que no se callen, que sepan que van a tener que negociar con los integrantes de su familia para que todos tengan responsabilidades y tareas por igual”.

“Y, sobre todo, que se reúnan con más mujeres, porque se ha demostrado que lo que hace más resilientes a las personas son las redes de apoyo y éstas, en el caso de las mujeres, son otras mujeres. Hay que reunirnos con más mujeres que también tengan el interés de emprender”, finaliza.

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